Historia

La historia del búfalo de agua (Bubalus bubalis) en Costa Rica se remonta al año 1974, cuando la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (JAPDEVA) realizó la primera importación oficial de esta especie con el objetivo de ofrecer una alternativa de producción animal para el Caribe costarricense. En esa ocasión, se introdujo un pequeño hato de 20 animales, compuesto por 18 hembras y 2 machos de la raza Bufalypso, reconocida desde 1963 y desarrollada en Trinidad y Tobago a partir del cruce de razas asiáticas como Murrah, Jafarabadi, Nagpuri, Surti y Nili-Ravi.

Inicialmente, estos animales fueron mantenidos como ejemplares exóticos en la Finca Blanco, en la provincia de Limón. Sin embargo, ocho años después, JAPDEVA decidió distribuir los 225 animales que conformaban el hato entre distintas instituciones y comunidades del país, incluyendo zonas como Bananito, Siquirres, Guápiles, Pococí, Río Frío, Santa Clara, Upala, Tres Ríos y Palmar Sur.

Lamentablemente, en esa etapa inicial, muchos de los beneficiarios desconocían las diferencias entre el manejo del búfalo y el ganado vacuno tradicional, lo cual generó dificultades en la adaptación y el aprovechamiento productivo de estos animales.

Durante varias décadas, la actividad bufalina se mantuvo dispersa y sin una dirección clara. Fue hasta el año 2007 cuando se dio un nuevo impulso al sector, gracias a importaciones adicionales realizadas por familias y productores visionarios como los Smith Moser, Don Angelo Pluchino, Luis Roberto Clachar, Carlos Rincón y Don Goldofredo Mendoza. Estas nuevas incorporaciones introdujeron genética mejorada y sentaron las bases para una producción especializada, especialmente en el ámbito lechero.

Hoy en día, el búfalo de agua se encuentra distribuido en todo el territorio nacional, desde zonas húmedas del Caribe hasta regiones secas como Guanacaste. La especie ha demostrado una gran adaptabilidad, rusticidad y eficiencia productiva, consolidándose como una opción ganadera sostenible y de alto valor para pequeños y medianos productores costarricenses

Tomado del artículo del Msc. Rodrigo Rosales Rodríguez, de la Escuela de Zootecnia, UCR.